La enfermera, el pañuelo con sus lágrimas y el homenaje, a 68 años de la muerte de Eva Perón

El 26 de julio de 1952, fallecía a las 20:25, Eva María Duarte de Perón a los 33 años, víctima de un cáncer. En el 68 aniversario de aquel trágico día para los argentinos, el homenaje a una de las mujeres más emblemáticas de la historia de nuestro país e ícono de las luchas sociales para los habitantes del mundo. La voz viva de María Eugenia, la enfermera que la acompañó en los últimos instantes de vida, el pañuelo que guarda sus lágrimas y el mensaje radial que dio vida al mito e impulsó el homenaje.

La noche del 25 de julio de 1952, la enfermera que cuidaba a Eva Perón fue la depositaria del tal vez, último rapto de lucidez de “la jefa espiritual de la Nación” y compartió con ella, unas últimas palabras, las que quedaron grabadas para siempre en la memoria de la joven Diplomada de la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón.

“La ayudé a ir al baño. Se lavó las manos y mirándose al espejo dijo: ‘Ya queda poco’.

Y yo le dije: ‘Sí señora, falta poquito para ir a la cama’.

Ella me contestó: ‘No María Eugenia, a mí me falta poco’".

“Volvimos despacito caminando y la acosté. La arropé bien, puse la ropa de cama debajo del colchón. Fui volando a buscar al médico y le expliqué lo que había pasado. Le tomó el pulso, la revisó y le hicimos un inyectable. Nunca más escuché la voz de Eva Perón”.

Escuchar el relato de María Eugenia Álvarez, la enfermera a quien le tocó cuidar a Eva Perón la noche anterior a su fallecimiento y que por entonces tenía apenas 23 años, es estremecedor y demasiado conmovedor para pensar que el mito devoró a su experiencia de vida.

La mujer recordó el año pasado, a los 92 años, durante un homenaje a Juan Domingo Perón realizado por el intendente de Almirante Brown: “Haber vivido con Eva fue una etapa muy fuerte en mi vida, muy cierta, muy real. Ella fue una inmensa mujer para la Argentina, que pensaba solamente en su Patria”.

María Eugenia, quien vive actualmente en su casa del barrio Los Álamos en la localidad de Glew y que junto a su hermana Marta Rita fueron las enfermeras más cercanas a Evita en los últimos días antes de su muerte, contó que Eva pasó sus últimas horas con su marido. “El General Perón amó a esa mujer. El día que ella murió, Perón lloró como no vi llorar a ningún hombre en mi vida y llegó a decirme, ‘¡Qué solo me quedo, María Eugenia! ’”.

La enfermera de Evita, aunque muchos desconocen su existencia, es parte de la historia viva de nuestro país y la definen sus actos, como aquel que recreó en 2012 cuando decidió donar, luego de 60 años, el pañuelo con el cual secó las lágrimas de la abanderada de los humildes.

“Al pronunciar esas palabras Eva tenía lágrimas en los ojos. Pensé: ‘serán sus últimas lágrimas, ¿Hacia dónde irán?’. Recordé que debajo de la almohada estaba su pañuelo. Lo saqué y sequé sus lágrimas, pero no opté por ponerlo otra vez debajo de la almohada sino que lo guardé en mi bolsillo”, dijo.

“Fue un momento muy fuerte, pero muy fuerte para mí, ¡muy fuerte! Quedó como angelada, bella, en paz. Fue como si se hubiera dormido, hasta que no hubo más pulso, ni más respiración. Se fue tranquila, en una paz absoluta”, contó la enfermera.

El 26 de julio, a las once de la mañana, Eva Perón hablaría por última vez y lo haría con su mucama Hilda Cabrera: “Me voy, la flaca se va, Evita se va a descansar”. A las cuatro y media de la tarde entró en coma.

Perón, Apold, Nicolini, su hermano Juan Duarte, el doctor Mendé, el cura confesor Hernán Benítez, y el doctor  Finochetto, estaban en la habitación de paredes grises del Palacio Unzué, junto a María Eugenia e Hilda.

En la habitación contigua estaban Juana Ibarguren, Erminda, Blanca y Elisa, la madre y sus tres hermanas, quienes no querían llorar frente a ella y, salían y entraban constantemente de la habitación.

A las ocho de la noche, más precisamente a las 20:25, hora oficial, murió Eva María Duarte de Perón a los 33 años, víctima de un cáncer, deceso que confirmó entre lágrimas su médico de cabecera, el doctor  Ricardo Finochietto.

A las 21:36, el Locutor oficial, Jorge Furnot, leería el comunicado oficial en la radio y el mensaje llegaría a miles de hogares argentinos:

“Cumple la Subsecretaría de Informaciones de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 horas ha fallecido la señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación. Los restos de la señora Eva Perón serán conducidos mañana en horas de la mañana al Ministerio de Trabajo y Previsión donde se instalará la capilla ardiente”.

Dicen, que aquella noche llovía en Buenos Aires…

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